De visita en la casa del Pibe de 40

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Argentinos por aquí, argentinos por allá. Llegamos a San Antonio en la tarde del lunes 19. La recepcionista del hotel saca “al toque” que somos “argentos” y que llegamos a la ciudad del Estado de Texas para ver a Emanuel David Ginóbili. Habla castellano perfecto, nos cuenta que muchos compatriotas en el último tiempo han pasado por aquí siempre con la excusa de seguir de cerca los pasos de “Manú”.

Desde el hotel céntrico hasta el AT&T Center son ocho minutos en auto; en un abrir y cerrar de ojos estamos allí. Falta una hora y media para el salto inicial pero en los alrededores pueden observarse algunas camisetas con el 21 de Tim Duncan, la clásica negra de los Spurs en homenaje al “Almirante” Robinson y otras tantas vestimentas en tonos amarillos y azules de los Warriors.

Con el paso de los minutos, los ingresos al AT&T Center se abarrotan de gente. Una vez adentro es impresionante la cantidad de camisetas celestes y blancas con la inscripción de Ginóbili que le ponen color al estadio antes del salto inicial. Es increíble que haya tours desde nuestro país para ver 3-4 partidos de los Spurs. También muchas casacas de la Selección de fútbol, incluida una con el 19 de Messi. Sí, la 19.

En el puesto de venta de la indumentaria oficial de juego y ropa de la franquicia la N°20 se vende como pan caliente. La encargada, después de mirarnos con cara de pocos amigos, baja la guardia y responde la consulta de Entre Ríos Básquet.

Se acerca el inicio del juego. Y se sabe que El Pibe de 40 tiene admiradores especiales. “Esta es la Banda de la Argentina…Se mueve para acá, se mueve para allá” suena bien fuerte. “Olé, olé, olé, Manu, Manu”, siguen los argentinos. Parece el Arena Carioca de Río de Janeiro en los Juegos Olímpicos. La casa de Ginóbili se convierte en el dulce hogar de todos esos hinchas que le regalan un homenaje cada noche al mejor deportista argentino de la historia. Emociona.

Banderas de Junín, Santa Fe, Mendoza, entre otras, flamean en los tiempos muertos y entre cuarto y cuarto. Manu salta al parquet y convierte sus primeros puntos faltando poco más de dos minutos para el cierre del primer cuarto a través de dos tiros libres; se lleva los aplausos en un primer tiempo de trámite tranquilo ante los disminuidos campeones sin Curry, Thompson y Durant. En el complemento se complicó un poco el encuentro para los Spurs; no obstante, lo cerraron con firmeza de la mano de un LaMarcus Aldridge descollante, con 33 puntos y 12 rebotes.

Para el desenlace de la templada noche texana quedó lo más emotivo de la noche con Ginóbili. Después de hablar en español con los medios de prensa por su expreso pedido, Manu saludó uno por uno a los argentinos que han contratado un tour que tiene esa disponibilidad. La treintena de compatriota se despidió con un cántico en el hall central del AT&T Center agradeciendo al ídolo. Inolvidable.