«Nito» Michel y el sueño cumplido en Atlanta ´96

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REPASAMOS LA NOTA REALIZADA EN LA REVISTA ENTRE RÍOS BÁSQUET N°18 – Febrero 2014  

El paranaense formó parte del plantel argentino que participó en los Juegos Olímpicos de 1996 y se dio el gusto de tener una vivencia inolvidable. Expresó que Argentina tuvo una aceptable actuación y del partido ante el Dream Team recordó el gran primer tiempo: “Le jugamos de igual a igual, algo que no era normal y que nadie esperaba”.

El paso de Ernesto Michel por el seleccionado nacional fue escueto pero a la vez muy positivo por los resultados positivos que obtuvo la “Albiceleste” en ese par de años. El alero paranaense hizo su estreno en el Campeonato Sudamericano de 1995 y vistió la camiseta “celeste y blanca” en 13 presentaciones.

Su debut en el certamen subcontinental disputado en Montevideo (27 de mayo al 3 de junio), en el cual Argentina terminó segunda luego de perder en duelo decisivo ante los orientales 89 a 74 en un colmado Cilindro Municipal de la capital uruguaya.

Algunos meses después llegaba el gran objetivo para el conjunto conducido por Guillermo Edgardo Vecchio y “Nito” era parte de eso: el Preolímpico en condición de local (Neuquén y Tucumán, del 15 al 27 de agosto). Horacio Muratore, presidente de la CABB en ese entonces, apostó fuerte para la organización y nuestro país se quedó con la licitación gracias al apoyo económico de los gobiernos provinciales y el nacional, en la presidencia de Carlos Menem.

Sin la participación del “Dream Team” de los Estados Unidos, Argentina tenía la dura misión de obtener uno de los tres cupos para Atlanta 1996. El equipo se potenció jugando con su gente e hizo un torneo extraordinario; terminó segundo, con marca de 8 victorias y apenas 2 derrotas, y cayendo en la final ante Puerto Rico por un agónico doble del experimentado Piculín Ortiz. En tiempos de renovación de jugadores, fue misión cumplida para los Milanesio, Espil, De la Fuente, Nicola, Osella, Farabello, Villar y compañía.

El sueño olímpico del paranaense, que esa temporada 95/96 de la Liga Nacional vestía la camiseta de Gimnasia y Esgrima de Comodoro Rivadavia, se puso cuesta arriba cuando en abril fue operado de los meniscos internos y externos de la rodilla derecha tras chocar contra un cartel de publicidad en el Socios Fundadores en un partido ante Racing.

– ¿Pensaste que podías quedar afuera de los Juegos por la lesión?

– La verdad es que no es algo que se me haya cruzado por la cabeza. Yo destaco mucho que cuando terminamos el Preolímpico, Edgardo Vecchio en el vestuario luego de la final nos dijo `los 12 que ganaron el lugar son los 12 que van a los Juegos´ y y él nunca llamó para preguntarme si llegaba. Sí surgieron charlas porque había mucha presión del medio. Pero yo me recuperé de la mejor manera y en definitiva terminé jugando cinco partidos en Atlanta y, a mi entender, lo hice en buen nivel y cumpliendo lo que me pidió el cuerpo técnico.

El regreso de la Argentina a los Juegos Olímpicos luego de 44 años no podía ser más complicado pero a la vez disfrutable. El debut del domingo 21 de julio de 1996 era nada más y nada menos que contra un “Dream Team” colmado de figuras en el gigantesco Georgia Dome. Con Juan Espil a la cabeza, los conducidos por Vecchio hicieron un extraordinario primer tiempo, corte de iluminación incluido, y se fueron al descanso abajo por dos puntos (44-46). Al final la derrota fue por 28 (68-96) pero dejando una muy buena imagen ante los ojos del mundo.

Luego vendría el gran golpe que dio el equipo argentino en los Juegos: ganarle a Lituania. El conjunto europeo participaba de su segundo juego olímpico consecutivo luego de declarar su independencia de la Unión Soviética en 1990 y en el plantel contaba con grandes figuras como Arvydas Sabonis, Sharunas Marciulionis y Rimas Kurtinaitis.

– ¿Qué recuerdos tenés del debut en Atlanta ante Estados Unidos?

– Jugamos un primer tiempo increíble, nos pellizcábamos porque no podíamos creer estar cerca en el marcador; siempre estábamos cerca a 3 o 4 puntos. Le jugamos de igual a igual, algo que no era normal y que nadie esperaba. Juan Espil estaba infernal, el “Colorado” (Wolkowyski) hacía lo que quería hacer en la zona pintada, Marcelo (Milanesio) manejaba los tiempos; el equipo era un relojito. En el segundo tiempo ajustaron un poco la maquinaria y recién en el último cuarto se abrió la diferencia.

A diferencia de los anteriores torneos FIBA cuando recién se acoplaba la NBA, los rivales de EEUU iban a sacarse fotos y pedirle la muñequera, nosotros cambiamos la cabeza y casi le ganamos el primer tiempo. No solo fue una inyección anímica para todos, sino que también fue una estampa de respeto para el básquet argentino, como diciendo “estos no vienen a ver que pasa y a llevarse la foto”.

– ¿Pero en el vestuario no se decían “vamos a jugar contra Barkley, Stockton, Pippen, Malone, Robinson, Shaquille O´Neal”?

– Sabíamos contra quién íbamos a jugar pero para el que está acostumbrado a competir no hay rival imposible. En la Liga Nacional porque uno siempre sabe contra quién está jugando pero cuando vas a ligas nuevas o un torneo internacional, se tiene idea de quienes son los 2-3 mejores pero no podés descuidar a ninguno. Teníamos claro que enfrente había 12 animales pero hay un momento que somos iguales, cinco contra cinco adentro de la cancha. Ellos seguramente no sabían quienes éramos, pero eso que nos hace entrar con tensión a ellos los relaja. 

– Contra Lituania obtuvieron una resonante victoria pero después el equipo se quedó sin energías para jugar ante China…

– Ese partido perdemos a Marcelo Nicola, una lesión que lo deja afuera del torneo y por toda la temporada que iba a jugar en Grecia (NdR: rotura del tendón rotuliano derecho). Se le cayó un gigante encima. También Wolkowyski se fracturó la mano. Fue un partido de muchísimo stress, muy reñido y ahí quemamos todos los cartuchos. Después perdimos contra China en partido que teníamos que ganar; ellos jugaron muy prolijo, le hicieron a Espil un “cajón y uno” y no podía tirar, y el “Gallo” Pérez y Racca tuvieron una mala noche, creo que tiraron 1/13 en triples esa noche, algo que no pasaba habitualmente.

Recuerdo algunas críticas para Vecchio porque decían porqué comprometer el equipo contra Lituania si el partido a ganar era el del otro día. Pero Edgardo nunca especula y a mí no me parece mal, y la verdad es que si pasábamos a la segunda ronda después nos hubiésemos caído hasta el 7° u 8° puesto por una cuestión que había bastante diferencia con los demás seleccionados.

– ¿Más allá del 9° lugar final, se fueron conformes con el juego que mostró el equipo?

– Sin dudas, porque el equipo cerró con tres buenas victorias (Angola, Corea del Sur y Puerto Rico) y porque nunca se especuló con nada. Con las lesiones de Nicola, De La Fuente y Wolkowyski terminamos jugando con un plantel reducido. Pero el balance fue positivo, dejamos una correcta imagen. Hubo muchos momentos que jugamos en buen nivel colectivo y que pudimos imponer ante los rivales lo que se había planificado.

– ¿Cómo es la experiencia de vivir en la villa olímpica y el hecho de compartir con otros deportistas de elite?

– Es una experiencia inolvidable. Desde la llegada todo sorprende: la cantidad de gente y las delegaciones, la dimensión de los edificios, el nivel de organización, los comedores y todo lo que rodea a los Juegos, te das cuenta que es algo que no tiene igual. Cuando dijeron “Argentina” en el ingreso al estadio en la ceremonia inaugural, con toda la gente pendiente, los flashes de todo el mundo y mientras das esa vuelta al estadio es una sensación que te va poniendo en una dimensión desconocida. Y la villa, si bien todos tienen sus horarios, es espectacular porque coincidís en lugares comunes con otros deportistas. Nosotros viajamos en el colectivo con Mary Pierce (tenista ex 1° del mundo), Tony Kukoc y Vlade Divac, y así con otras superestrellas. Ahí uno dice “acá somos todos iguales”. Nosotros compartimos mucho con los chicos del voley y las chicas del hockey sobre césped, y estábamos pendientes de los resultados de todos los argentinos.