En la NBA los periodistas tienen acceso a casi todas las áreas con solo mostrar la credencial. La seguridad del AT&T Center impone respeto pero siempre con amabilidad van indicando al camino.
Tras finalizar el partido ante los Washington Wizards y con la quinta victoria consecutiva en el bolsillo para San Antonio, hay buena onda en el vestuario. Está claro que los Spurs dieron un paso grande rumbo a los playoffs y que pueden pelear por el tercer o cuarto lugar de la Conferencia Oeste.
Patty Mills, el más aplaudido por los argentinos en la previa del juego después de Manu, nos ve con la campera con los colores celeste y blanco y extiende la mano para saludar, un fenómeno. El australiano, uno de los mejores amigos de Ginóbili
en el plantel, pregunta cuando llegamos y se sonríe. El apodo “Granpa Juice” (“jugo de abuelo”) del bahiense corresponde a su autoría.
Llama la atención que en su locker hay una imagen impresa de Lionel Messi dominando la pelota y con todos los rivales atrás intentando frenarlo.
Aquí periodistas están al lado de las estrellas de la NBA. Ese lugar sagrado que es el vestuario abre sus puertas y uno se cruza a LaMarcus Aldrige poniéndose la camisa, a Danny Green con hielo en las rodillas, a Pau Gasol saliendo con una facha envidiable vestido de pantalón color claro y camisa.
El respeto es total por parte de los medios de comunicación. Todos los jugadores hablan sin problemas. Y para destacar en el plano periodístico el micrófono nunca supera los hombros del entrevistado para permitir una filmación limpia, nadie superpone las preguntas y en caso de repreguntar es casi con el “visto bueno” de los colegas.
Esta vez Ginóbili partió raudamente y los periodistas nos quedamos con las ganas de tener su palabra. El viernes frente a Utah Jazz los Spurs tendrán un partido clave para seguir escalando, ojalá disfrutemos de otra faena del mejor deportista argentino de todos los tiempos.









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