El equipo dirigido por Gastón Narbay se llevó el triunfo con una muy buena tarea de Martín Confalonieri, goleador con 16 puntos más 8 rebotes. En Río Negro, Salvador Iribarren sobresalió con 20 puntos más 8 rebotes.
Como era de esperarse, entre dos equipos que se conocen luego de haber jugado un partido muy parejo en la primera fase, el comienzo del juego entre Río Negro y Entre Ríos fue sumamente equilibrado. Con un parcial 7-0, Río Negro se adelantó 7-4. Sin embargo, con gran intensidad en defensa, Entre Ríos metió una ráfaga 13-6 para pasar al frente 17-13 y finalmente llevarse dos puntos de luz al primer descanso (17-15).
En el segundo cuarto, con 10 jugadores diferentes en cancha, el trámite del juego no cambió. Es más, la paridad se profundizó, los porcentajes de campo cayeron y el juego no fue vistoso. El partido se hizo cortado, con muchas faltas, y solo un tremendo triple de Bautista Brandolín puso un poco de distancia entre los dos equipos, para que los entrerrianos se llevaran tres puntos de ventaja al descanso largo (30-27).
Luego de un tercer cuarto en el que tampoco se sacaron ventajas, el momento del quiebre llegó promediando el último periodo. Un parcial de 7-1, incluyendo un lujoso doble en penetración de Manuel Torrilla, le permitió a los entrerrianos escaparse por primera vez en el partido al tomar 9 puntos de ventaja (56-47), con 4m56s por jugar.
Lejos de ser historia juzgada, 7 puntos casi consecutivos de Iribarren mantuvieron a los rionegrinos con vida hasta el final, aunque no fue suficiente. Los pibes entrerrianos, aun con errores, supieron contener la reacción de Río Negro y pudieron asegurar el triunfo 61-56, y la clasificación para la gran final.
En la primera semifinal, Santa Fe lideró de punta a punta el encuentro y derrotó 65-57 a Buenos Aires. Juan Gorosito, con 24 puntos, 9 rebotes y 3 asistencias fue la figura del vencedor, en tanto que Valentín Feuillade sobresalió en los bonaerenses con 18 unidades.
(Fuente: Prensa CABB)