LNB
05/02/2015
Sebastián Vega: `El básquet me dio todo´
El alero entrerriano que milita en Quimsa de Santiago del Estero charló con los colegas de Noti Express y habló de su infancia, toda una historia cargada de sacrificio y el presente de "La Fusión". Además no ocultó sus ganas de volver a la Selección Argentina: "La ilusión siempre está, mientras tanto tengo que seguir trabajando. Ojalá esa nueva posibilidad exista".
Sebastián Vega: `El básquet me dio todo´

Alero titular del Quimsa que está haciendo historia y que acaba de igual el récord de partidos invictos (17), igualando la marca de Atenas y Peñarol. Los que saben, dicen que es uno de los jugadores más completos de la Liga Nacional de Básquetbol. A Sebastián Vega, en el ambiente lo conocen como `Monoco´, y lo explica con timidez: “Cuando era chico miraba un dibujo animado que se llamaba Monoco, mi padrino me empezó a decir así y me quedó”.

Lanzó sus primeros tiros al aro a los cinco años, cuando su padre lo llevó a jugar mini básquet en su Galeguaychú natal, y a partir de ese momento no dejó de hacerlo nunca más. Inició su carrera profesional en Central Entrerriano donde jugó hasta los 18. Luego, pasó por Peñarol de Mar del Plata y Boca, hasta desembocar en el equipo fusionado, donde ya lleva cuatro temporadas.
Además de vivir el carnaval de una forma tan particular, Sebastián viene de una ciudad que sigue al básquet con mucha intensidad. 

De familia basquetbolera, Juan y Carlota, sus padres, le transmitieron el amor por la naranja. Idolatra a su hermana mayor, Gisela, quien además de integrar el seleccionado nacional femenino, jugó varios años en el mejor nivel de Europa y hace poco regresó al básquet argentino. “Para mí es la mejor, hasta la comparan con Ginobili”, comenta orgulloso.

Adentro de la cancha es un jugador agresivo, que se sacrifica en cada jugada. Afuera, un pibe sencillo, que regala humildad y respeto. 

- ¿Te criaste en el campo?
-Si bien nací en Gualeguaychú, me crié hasta los 5 años en Perdices, un campo cerca, que está sobre la ruta. Vivíamos con mis abuelos maternos que tenían carnicería y parrillada, y hacían embutidos. A mí me encantaba estar ahí. Andar entre las ovejas, los caballos e ir a pescar. Era hermoso. 

-Tuviste una infancia difícil…
-Mientras estuve en el campo tengo recuerdos muy lindos. Después cuando nos fuimos a la ciudad fue raro, bastante jodido. Mi papá empezó a trabajar con un amigo que tenía una agencia de autos, lo estafaron con mucho dinero y estuvimos a punto de perder la casa. La pasamos muy mal. 

- ¿Cómo viviste ese momento?
-Tenía 10, 11 años. Fue un momento bastante delicado donde todos colaboramos para salir adelante. Mi mamá es técnica en laboratorio y se puso la familia al hombro. Mi papá empezó a hacer changas, también hacía embutidos, salame, queso, y yo lo ayudaba. Mi hermana jugaba al básquet, estudiaba, y los fines de semana trabajaba de moza en las cantinas de los carnavales. Imaginate perder tu casa, fue una situación muy dura. Tengo el recuerdo de cuando mi hermana empezó a jugar en la Selección Argentina, no tenía zapatillas y no se las podían comprar. 

-Y ahora, ¿la vida dio un giro importante?
-Mi vida acá es muy tranquila, me siento muy cómodo. La gente me trata muy bien, me siento querido y contenido más allá de que estoy lejos de mi familia porque soy muy familiero. Me hice muchos amigos y se hace más llevadero estar lejos. El club siempre me trató muy bien, me dio las mejores condiciones. Me cuidaron y protegieron de muchas cosas que pasé.
El año pasado empecé a estudiar a distancia la tecnicatura en relaciones laborales. Es lo que más tiempo me lleva, pero estoy muy enganchado con la carrera. Me gusta aprender y me ayuda mucho a despejarme. No es fácil con el tema de los viajes y los entrenamientos, pero se puede. 

-¿Piensas que después del básquet te vas a dedicar a eso?
-Sí. El jugador se retira del básquet a los 36, 38 años y para la vida es joven, hay que seguir trabajando y si tengo las herramientas para hacerlo voy a tener un presente mucho mejor. No me veo ligado al básquet siendo entrenador, es seguir con la misma vida del basquetbolista pero a su vez mucho más exigente. De un entrenador dependen los resultados, el grupo que se arma, etc. Cuando uno deja de jugar busca estar más tranquilo y relajado.

‘Monoco’ cumplió el sueño de todo deportista cuando empezó a vestir la celeste y blanca en inferiores con la sub 17. Luego pasó al premundial, mundial sub 18 y sub 19. A raíz de su destacada actuación, Sergio Hernández, director técnico en ese entonces, lo llevó a la selección mayor.

“Tengo recuerdos hermosos de mi paso por la selección. Hice un buen mundial juvenil y me llamaron de la Selección Argentina de mayores. Había quedado entre los 12 para jugar el sudamericano y el día anterior en Chile me fracturé la mano así que no pude debutar. Estuve en la preselección del premundial que se jugó en Puerto Rico, quedé entre los 13 y no formé parte del plantel. Después participé de una gira por China y Australia”, cuenta respecto a su paso por la Selección Argentina y la ilusión de estar siempre.

“Es un orgullo poder vestir la camiseta de la selección, es algo espectacular. Creo que cualquier deportista lo desea. Haber podido jugar varios partidos y compartir con jugadores como Luis Scola, Pablo Prigioni, Leo Gutiérrez, es un sueño cumplido”.

-Con la vuelta del `Oveja´ Hernández y el presente de Quimsa, ¿sueñas con que sea tu momento para tener una nueva chance en la selección?
-¡Que pregunta difícil, ojalá! Volver a la selección sería algo hermoso. Creo que estar ahí es una consecuencia del trabajo que uno realiza, así que espero que lo que vengo haciendo se pueda ver y pueda llegar a eso. Hoy por hoy me debo a Quimsa y estoy con la mente en seguir trabajando duro. Son halagos muy lindos los que se reciben. Por ahí si se piensa en el recambio, quién dice. La ilusión siempre está, mientras tanto tengo que seguir trabajando. Ojalá esa nueva posibilidad exista, me sentiría muy orgulloso.

-¿Cómo ves el presente del club? 
-Quimsa va creciendo en muchos aspectos. Es un club joven y logró grandes objetivos como ganar torneos internacionales, como la Liga Sudamericana y la Copa Argentina. Estoy en un muy buen club que siempre aspira a estar arriba, obviamente que siempre hay cosas por corregir. Este año se están haciendo muy bien las cosas para estar en lo más alto y llegar a las finales. Es un gran club, yo me siento muy cuidado, siempre me sentí así. Es muy difícil estar tanto tiempo en el mismo lugar, los jugadores van cambiando. Encontrar una regularidad en un club hace que uno esté tranquilo y que pueda seguir creciendo deportivamente y personalmente. 

El gualeguaychense, que transita su cuarta temporada en la Fusión, se reconoce como una persona muy exigente consigo mismo, y trabaja para superarse día a día. Se convirtió en uno de los referentes del equipo por su crecimiento y regularidad. Tiene más de 400 partidos jugados en la máxima categoría del básquet argentino y entró al top 5 de tripleros históricos de la Asociación Atlética Quimsa desplazando al recordado Cleotis Brown. 

Como muchos, tiene a “Manu” Ginóbili como referente argentino. Lo admira por su mentalidad. Eso lo deslumbra, al igual que el hecho de salir campeón de la NBA en cuatro oportunidades.

A los 26 años, Sebastián quiere cumplir dos objetivos en el básquet: por un lado volver a vestir la celeste y blanca; y por otro, poder jugar en algún club del exterior. Sabe que son dos metas difíciles, aunque no imposibles. 

Sin embargo el básquet le dio todo, y cambió la difícil situación que vivió de pequeño, cuando en Gualeguaychú trabajaba con su padre elaborando embutidos. “El básquet me dio amigos, la posibilidad de estudiar, de mejorar económicamente y poder ayudar a mi familia”. Por todo esto quizás es que asegure -como una síntesis de lo que significa este deporte para él- que no se imagina sin tener que ir a entrenar, porque “el básquet es mi vida”. 


(Fuente: Noti Express)