-Si miramos los números que dejó este Campeonato Argentino, sobre todo en el cuadrangular final contra Capital, Neuquén y Buenos Aires, lo de Entre Ríos fue aplastante.
- Si, la verdad que a medida que fue pasando el torneo fueron creciendo en rendimiento los chicos y sinceramente llegamos al último partido muy confiados. Los chicos tenían muchas ganas de ganar y para eso hay que jugar muy bien al básquet y eso lo plasmaron en la cancha. La verdad sentía que la diferencia que habíamos sacado en el primer tiempo y después en el tercer cuarto ya se acrecentó por la forma de jugar y viéndolos a los chicos de Provincia de Buenos Aires ya era indescontable.
-Si hacemos una evaluación completa de lo que fue el campeonato, en los dos primeros partidos se puede decir de que el rendimiento fue óptimo y a Entre Ríos le costó ganar, ¿qué fue lo que le marcaste a los chicos para puedan hacer el click justo y mejoren notablemente?
- Principalmente ellos se dieron cuenta después del primer partido, porque son chicos muy pero muy inteligentes, que todo torneo y más el Argentino que es corto, había que construir el triunfo desde la defensa y si bien en el primer partido no tiramos buenos porcentajes; en el segundo partido es mentiroso el resultado porque tampoco pasamos demasiados sobresaltos porque a falta de tres minutos y medios íbamos veinte puntos arriba. Lo único que pasó fue que dimos por concluido el partido antes que terminara y por eso se acercaron pero en realidad había una diferencia de quince puntos tranquilamente también.
-Sin hablar de quién fue mejor o peor pero contanos quién tuvo una actuación destacada
- Por características de juego y por poder ofensivo, hubo dos chicos que se destacaron y fueron Santiago Cuelho y Ayan Nuñez Carvalho, quienes estuvieron en la Selección Argentina U15. El quiebre en realidad, para mí, se dio contra Capital porque ellos salieron a defender un triángulo y dos sobre Carvalho y Cuelho, ahí apareció el resto del equipo para jugar y dejar en claro que no eran actores secundarios pero que cuando tuvieron que dar la cara tomaron protagonismo del juego y lo resolvieron sin ningún problema.
- Una deficiencia histórica de Entre Ríos en las selecciones juveniles es la altura. ¿Cómo estuvo en relación a un Capital Federal, Buenos Aires o Santa Fe mismo?
- No éramos los más altos ni mucho menos pero teníamos dos pivotes que trabajan muy bien en la pintura, chicos que tampoco son petisos pero están alrededor del metro ochenta y ocho, metro noventa. Si bien los otros equipos tenían jugadores más grandes no tenían eso que tenían nuestros pivotes. Su gran tarea claramente nos facilitó la tarea del rebote ofensivo y los partidos los pudimos abrir a medida que tomábamos rebotes para poder correr una transición rápida. Había chicos altos, Mendoza tenía un pivote de 2.04 m., Provincia tenía un pibe pasando los dos metros y en general eran todos más altos que nosotros.
-Saliendo un poco de lo estrictamente deportivo, ¿este campeonato tiene un sabor especial teniendo en cuenta lo que se cuestionó tu presencia desde la Asociación Paranaense de Básquet como DT de la categoría y los enfrentamientos de la APB con la Federación por este tema?
- En realidad no le di mayor importancia porque la gente que me conoce y yo sabemos la realidad. Ese fue un problema del presidente de la Asociación Paranaense con gente de la Federación que evidentemente no había entendido bien como era disposición y la designación de los entrenadores, pero eso ya es un problema dirigencial en el cual no me meto. Ya hablé cuando tenía que hablar en persona. En realidad no me gusta porque sino se le hace mal a los chicos y ellos no tienen nada que ver. Hubo una disputa donde yo tampoco tenía nada que ver y quedé en el medio de todo y sino hablé antes no lo voy a hacer ahora.